Dear Brothers and Sisters in Christ,
This Easter, we rejoice in the truth that Jesus Christ is risen - and because He is risen, hope is alive!
The Resurrection is not only a moment in history; it is an invitation to new life. Christ steps into our world at this moment in time - into our joys, our struggles, our questions - and proclaims again: “Behold, I make all things new.”
Over these past years, our diocese has been on a journey of listening, dialogue, and discernment. We have responded to the longing for renewal, deeper faith, and vibrant communities with plans to grow as a Church that boldly proclaims the Gospel with confidence and joy.
Easter reminds us that renewal is not only possible. It is our calling as missionary disciples.
As we continue this journey of renewal, we do so with deep trust. The same power that rolled away the stone is the power that renews our communities today. When we work together, share leadership, invite others, and pour ourselves into mission, we participate in Christ’s victory over darkness and death.
The Resurrection is God’s assurance that new life can emerge from every place that feels tired, uncertain, or fragmented. It is the foundation of our diocesan vision: Be Disciples. Be Missionaries. Jesus rises not only for us but within us, empowering us to carry His light into the world.
This Easter, let us open our hearts wide to the Risen Lord. Let us let Him surprise us, heal us, and make us new.
May the joy of the Risen Christ fill your hearts as we proclaim, in all we say and do: Jesus is Lord! Alleluia!
A blessed and hope-filled Easter to you and your loved ones.
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La esperanza está viva
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
En esta Pascua, nos alegramos en la verdad de que Jesucristo ha resucitado - y porque Él ha resucitado, ¡la esperanza está viva!
La Resurrección no es solo un momento en la historia; es una invitación a una vida nueva. Cristo entra en nuestro mundo en este momento - en nuestras alegrías, nuestras luchas, nuestras preguntas - y proclama nuevamente: “He aquí, hago nuevas todas las cosas”.
En estos últimos años, nuestra diócesis ha estado en un camino de escucha, diálogo y discernimiento. Hemos respondido al anhelo de renovación, de una fe más profunda y de comunidades vivas con planes para crecer como una Iglesia que proclama el Evangelio con confianza y alegría.
La Pascua nos recuerda que la renovación no solo es posible. Es nuestro llamado como discípulos misioneros.
Al continuar este camino de renovación, lo hacemos con profunda confianza. El mismo poder que removió la piedra es el poder que hoy renueva nuestras comunidades. Cuando trabajamos juntos, compartimos el liderazgo, invitamos a otros y nos entregamos a la misión, participamos en la victoria de Cristo sobre la oscuridad y la muerte.
La Resurrección es la garantía de Dios de que una vida nueva puede surgir de todo lugar que se sienta cansado, incierto o fragmentado. Es el fundamento de nuestra visión diocesana: Ser discípulos. Ser misioneros. Jesús resucita no solo por nosotros, sino también en nosotros, capacitándonos para llevar Su luz al mundo.
En esta Pascua, abramos de par en par nuestros corazones al Señor resucitado. Dejemos que nos sorprenda, nos sane y nos haga nuevos.
Que la alegría de Cristo resucitado llene sus corazones mientras proclamamos, en todo lo que decimos y hacemos: ¡Jesús es el Señor! ¡Aleluya!
Una Pascua bendecida y llena de esperanza para ustedes y sus seres queridos.